Mostrando entradas con la etiqueta Max. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Max. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de mayo de 2010

¡Indignación total. Arriba la SGAE animal!

¿Alguien me puede decir cómo es posible que estos humanos se hayan atrevido a poner un nombre de hamster, a estos premios? Porque, como bien sabéis, todos los hamsters se llaman Max, Y YO SOY JULIO MAXIMINO.

martes, 26 de agosto de 2008

Hasta la vista, mascotas

¿Qué os pensábais, que iba a estar siempre aquí? Me voy con la pava Mariana y el resto de mascotas que, sin duda, han pasado a mejor vida. Ha sido muy divertido compartir nuestra experiencias, fundar la World Pets University y demás, pero ya está bien, ¿no os parece?

Así que hasta la vista. Un abrazo ratonil para todas las mascotas y a los humanos ¡que os vayan dando!

viernes, 15 de agosto de 2008

Medicina para hamsters

Queridas mascotas:

Los roedores, como todos los seres vivos, nos vamos haciendo mayores y tenemos algún achaque. Yo casi tengo dos años, soy una abuelita venerable y, aunque me encuentro bien y con muchas ganas de seguir dando caña a nuestros dueños, ya me fallan algunas cosas.

La loca que me cuida me ha llevado esta mañana a un sitio que se llama veterinario, porque dice que tengo un poco de incontinencia urinaria. Ella también la tendría, si hubiera tenido una vida larga y además hubiera parido cinco ratonines. Dice que está preocupada por si tengo dolores, qué dolores ni qué gaitas, pelmazo de tía, dolor el que me produce tener que verte a diario! La cosa es que me han llevado a ese sitio, veterinario, y una médica de animales me ha gaseado con algo que me ha dejado medio dormida para hacerme rayos X y ver si tengo algún problema. Me parece el colmo tener que drogarme, y eso de la radiografía tampoco me gusta nada. ¿Acaso tengo yo que saber cómo son ellas por dentro? Ni lo sé, ni me importa. Lo que más me ha ofendido es que la matasanos esa del demonio ha dicho que estoy obesa, pedazo de hamster, decía. No es verdad, ¡no soy gorda!, soy fuerte y con curvas, ¿qué pasa?

Han concluido que no tengo nada, ya lo sé yo, bastaría con que me hubieran preguntado, pero, no contentas y por si acaso, Maxecita, pretenden que trague una vez al día una gota de un antibiótico que sabe a rayos. Yo, claro, me revuelvo, y si puedo muerdo la mano que me obliga a tomar ese bebercio repugnante. Creen que me van a engañar inyectando el líquido apestoso en una uva pasa, ¿será posible? Por supuesto que me doy cuenta, ¡tengo un olfato muy fino! También aprovecha cuando estoy bebiendo agua para lanzármelo dentro de la boca, la cabrona tiene puntería. Lo único bueno es esperar a ver qué subterfugio inventa cada día para engañarme, aunque finalmente siempre termina dándomelo por la fuerza. Qué atropello, señor, ¡qué atropello!

jueves, 31 de julio de 2008

Vuelta la mula al trigo

Queridas mascotas:

Aunque en mi post anterior manifesté un ligero cargo de conciencia, la visión de los últimos acontecimientos ocurridos en casa de mi tío Lucas me ha hecho ver que no debo sentirme culpable, sino todo lo contrario, orgullosa de haber podido vengar aunque fuera por anticipado a ese gran bearded collie.
No solamente le agobian hasta el extremo poniéndole una camiseta del tal Snoopy, sino que encima tiene que llegar a sus oídos que dicha camiseta es poco más de un trapo, que antes de ir a la basura se ha utilizado como elemento de tortura.

¿Acabará esto alguna vez? Lucas, por favor, sal de tu silencio y protesta ante esta humillación animal.

Siempre vuestra, Max

martes, 22 de julio de 2008

Mala conciencia hamsteril

Queridas mascotas:

Ayer hice sufrir a mi dueña en exceso. Vale que sea más pesada que matar a un chon a besos, pero creo que me he pasado, un poco, aunque tampoco tuve yo toda la culpa... Veréis lo que pasó.

Desde que esta cerda me ha quitado el tejado de mi caseta, Para que no te salgan hongos con la humedad, Maxecita, pues en lugar de salir por la puerta (o la ventana, en su defecto) pues salgo por el tejado. Sí, ¿qué pasa?, por el tejado. El caso es que ayer me rocé con un borde en el rabito y se me hizo una herida, con bastante sangre, por cierto. Total, que estaba yo curándome, porque los animales como sabéis no somos tan inútiles como los humanos y sabemos apañarnos solos, cuando llegó esta con un tal tito César (que merece un post aparte, este sí que da guerra, el jodío), ve la sangre y se pone como una histérica, que se me muere mi ratonín, hay que llevarla al veterinario, mañana nos vamos a Torrelavega, y toda clase de lindezas por el estilo.

Menos mal que finalmente se impuso la cordura y, al cabo de un rato, vio que mi herida estaba curada y que sólo había sido un pequeño rozón. Pues en lugar de alegrarse la tía venga a insultarme, que si no tengo conciencia, que si llamarme cerda un día entero es poco, que si este ratonuzo la está matando a disgustos... Total, que casi, casi me sentí culpable, pero sólo un poquito, al fin y al cabo, yo no tengo la culpa de que esta tía esté neurótica, ¿no os parece?

Con cariño, Max.

miércoles, 28 de mayo de 2008

TOY LLOCA PERDÍA

Chillo por las noches, sí, ¿qué pasa? Y si mi dueña se despierta aterrorizada, pues que se fastidie, hombre ya, que no es para menos. Ella cree que estoy senil (pues anda que tú, tía cerda...), pero no es por eso. Es que tengo el ritmo vital cambiado, amigos. Mis antepasados eran animales diurnos pero la convivencia con los seres humanos les hizo preferir la vida nocturna. ¿No lo creéis? Pues leed este artículo, los que sepáis inglés y, los que no, a estudiar a la World Pets University.

viernes, 28 de marzo de 2008

El pulpo, ese gran desconocido

Queridas mascotas (especialmente Talita y Arco):

Creo que nuestros perturbados amos están pensando en hacernos compartir sus (escasas) atenciones con otros animales, ejemplo de desarrollo evolutivo, como son los pulpos. Evolucionados sí, pero viscosos y poco interactivos también. Y si no lo creéis, tengo pruebas: ved en este enlace a qué se dedican últimamente en horas de oficina.

viernes, 21 de marzo de 2008

Salvemos a Otto

Queridas mascotas:
El mundo se ha vuelto loco. Mi dueña ahora me hace retratos que presenta a concursos fotográficos. Nuestros queridos Paco y Cuqui se ven obligados a un exilio forzoso debido a que su dueño ha abandonado esa oficina que llaman Treblinka. Lucas el collie barbudo se ha aficionado a los churros. La gatuca Tuca viaja más que el perro de Paris Hilton. La tortuga Tomasa, ante tanta vergüenza, no acaba con su letargo invernal. Los gatos Musi y Toñín, que barruntan un próximo traslado, no saben ya en qúé dar.
¿Qué está pasando en la comunidad mascotil? ¿Será el cambio climático? ¡No! ¡Es que siguen tratando de humanizarnos! Y si no, ¿qué tenemos que pensar de perversidades como esta? ¡Salvemos a Otto! Porque, cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar.
Siempre vuestra, Max.

(En recuerdo de la pava Mariana, que ha volado de este loco mundo hacia la pavosidad eterna)

jueves, 14 de febrero de 2008

¡Vuelvo a la carga!

Queridas mascotas (si es que todavía hay alguien al otro lado):

Tras un descanso impuesto por mis ritmos biológicos, que me obligan a semi-hibernar en los meses de invierno, regreso con más fuerza que nunca a la blogosfera, para protestar por el estado de abandono en que me tiene mi dueña. Sí, ya sé que antes me quejaba de que me agobiaba en exceso, ¡pero es que ahora no la veo el pelo! Y, oye, una se había acostumbrado ya a sus Maxecita, Maxecita, ¿qué hace mi ratonín? y parece que la estoy echando en falta.

En nombre de todas las mascotas que alguna vez se han sentido abandonadas por el exceso de trabajo de sus dueños, proclamo: ¡mascotas del mundo, uníos a favor de la jornada laboral de 35 horas! Pero de verdad, no de esas piratonas que luego se convierten en muchas más (San Hamster, si ya parezco Julio Anguita).

Cambiando totalmente de tema, os diré que hace exactamente un año que fui mamá, jeje, mis maxecitos ya tienen un año y se han convertido en roedores de provecho. Hay que ver cómo pasa el tiempo...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Del comer y del beber

Queridas mascotas:

Hoy quiero exponer un tema de gran importancia: el papeo que nos dan esas gentes que se dicen nuestros amos. En este caso, no tengo mucha queja de la cerda que me cuida. Me alimenta con toda clase de frutas y verduras (sobre todo lechuga y calabacín, que es lo que más me gusta, pero también pera, manzana, patata, tomate, plátano...), me da nueces y avellanas, pan, algo de queso y de vez en cuando alguna bola del pienso de nuestro amigo Lucas. También me da unas vitaminas, ella dice que son para mis huesos y mi pelo; no sé, a mí lo que me importa es que están buenísimas. Además, tengo agua fresca a diario. He de reconocer que en esto se esmera, la tía petarda, aunque bastante presume ella de tenerme bien cuidada, mi Maxecita lleva una dieta muy variada, dice cuando los titos preguntan por mi alimentación.

Lo que ya no me gusta tanto son los cereales para hamsters que me compra últimamente. No termina de entender que mi delicado paladar no se adapta a esas comidas de mala calidad que me atiza de un tiempo a esta parte. ¿Y cómo se lo demuestro yo? Atención todos, que esto convalida como un curso de la World Pets University: ¡¡cagándome en el comedero!! A ver si lo entiende de una vez: no es que yo sea poco higiénica, ¡es que ella en una TACAÑA de tomo y lomo! ¡Cómprame pienso en condiciones, que es lo que tienes que hacer!

viernes, 9 de noviembre de 2007

¡Esto es el acabóse!

¿¿Os podéis creer que esta cacho cerda que cree que es mi dueña ME HA LLEVADO A SU OFICINA?? Me despierta a las 10:30 de la mañana, pone mi jaula en una bolsa (para que no llenes el coche de mierda, Maxecita, dice), me saca a la calle con este frío y este viento, me mete en el coche de una tal tita Jaje (otra loca, seguro; creo que esta tiene mortificados varios periquitos y una tortuga), en compañía de los titos Goyo (quién será este) y Carmen (la dueña de nuestro amigo Arco), y tiene la osadía de colocarme en un rincón de su despacho, donde está también el tito Marce, que ha tenido la osadía de llamarme rata de mierda, pedazo de cabr... si te dijera yo lo que pienso!!!

Y otros muchos titos del demonio incordiándome, no me dejan dormir, gritan, hablan por teléfono, ¡¡ESTO ES UN INFIERNO, QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ!

¿Qué puñetas estáis mirando?


martes, 9 de octubre de 2007

Arenga animal

Queridos todos:

¿Qué ha sido de la enfervorecida ansia revolucionaria que transmitíais en vuestros anteriores comentarios? ¿De la participación masiva en este nuestro blog que tantas satisfacciones nos estaba dando? ¿De la buena acogida que ha recibido la creación de la World Pets University?

El asociacionismo mascotil está decayendo, y eso no nos beneficia en ningún caso. ¿Acaso vuestros dueños os han humanizado tanto hasta el punto de que ya no tenéis ninguna aportación, historia o chascarrillo para compartir con vuestros amigos?

¿Seguimos siendo animales? ¡PUES QUE SE NOTE!

viernes, 7 de septiembre de 2007

De cómo mi dueña supo que soy hembra

Como bien sabéis y sufrís, queridos lectores, los humanos no se caracterizan por su perspicacia. Digo esto porque, cuando llegué a su casa, la tía petarda de mi dueña creía que yo era un chico, por eso me llamó Maximino, ya sabéis, porque todos los hamsters se llaman Max (las memeces que tengo que oír...). Claro que en la tienda donde nací le dijeron que era macho. Pero es evidente que soy chica, ¿a que sí?

Me instaló en mi jaula, me compró de todo y me llevó a vivir con las “titas” Vane y Marta. Y pasaban los días y ellas decían: se está poniendo muy gordo Max, ¿no? y la tía cerda contestaba: sí, y está muy inquieta, ¿no estará preñada? Pero claro, como yo era un macho, no era posible. (Y no voy a hablar de lo gordas que se estaban poniendo ellas tres, que sabéis que a mí criticar no me gusta.)

Total, que un día, que estaba mi dueña con la tipa que cuida a Paco y Cuqui, tuve a mis cinco hamstercillos, jeje, para gran alarma de mi dueña y de la otra tonta del haba, que oyeron a uno de mis niños llamarme: ¿qué es ese chillido? ¿y qué es esa cosa rosa que hay en la jaula de Max? ¡Dios mío, ha parido el hamster! Jajaja, pues claro, me quedé preñada el día antes de llegar a su casa, había que aprovechar, ¿no? Vete a saber si lo vuelvo a catar...

La verdad es que me cuidó muy bien, no me dio nada la lata las dos primera semanas, y pude ocuparme yo sola de mis niños, que daban bastante guerra. A partir de los quince días se fastidió el invento, ya venía a verme todos los días, y aquello se convirtió en un desfile de “titos” que querían conocer a mis cachorritos (maxecitos los llamaba ella) que, no es porque los pariera yo, pero eran muy guapos. Y no es que resulte muy fácil educar a cinco roedores hiperactivos con un montón de lerdos observándote: qué guapos son los ratonines, a mí me gusta más este, a mí el otro... brrrrrrr, qué panda de impertinentes. En esta foto tenían catorce días. Ahora ya se han independizado, ¡nosotros no somos como los humanos, que viven en casa de sus progenitores hasta los cuarenta!

jueves, 30 de agosto de 2007

Sufridora en casa

He de reconocer que, aunque de un modo muy peculiar, mi dueña se preocupa mucho por mí. Tengo una jaula bastante grande; ella dice que proporcionalmente es más grande que su propia casa, la Max tiene un triplex, se jacta la muy pretenciosa cuando vienen visitas (los famosos “titos”: ven a saludar a tito fulano o a tita mengana, ni que yo fuera tonta). Pero la verdad es que su ratonera tampoco debe de ser pequeña, al menos las habitaciones que yo he visto. Porque es que la tía me cambia la jaula de sitio cada dos por tres, para que cambie de aires mi ratonín, me dice, aggghh, qué cursi. Ya os podéis imaginar que estas mudanzas suceden sin previo aviso y en momentos en los que estoy dormida como un cesto, y de repente noto que me levantan por los aires, me sacuden y me largan algo del tipo: Qué, Maxecita, ¿vamos a la cocina? Yo diría que no, pero ¿serviría de algo? Ya me he acostumbrado, pero las primeras veces me llevaba unos sustos tremendos.


Hace poco hemos cambiado de casa. Antes vivíamos en un piso con otras dos chifladas, las “titas” Marta y Vane, que también me daban bastante por saco: que si la Max está engordando, que si está todo el día durmiendo, que si dejé la puerta abierta y se escapó... ¿Acaso les digo yo a ellas algo sobre cuánto comen o duermen? Y, claro, ¿qué pretenden que haga si me dejan abierta un resquicio a la libertad? Pero bueno, esta historia os la contaré en otra ocasión.

La mudanza a la nueva casa tampoco ha sido un camino de rosas, sobre todo porque esta tía es caprichosa y se ha empeñado en hacer obras: venga ruidos, gentes raras (“titos”) y mucha porquería. Y yo, de un lado para otro: que si la cocina, que si el salón, que si la habitación pequeña (la habitación del hamster, la llama, pues si es mi habitación déjame allí tranquila, ¿no?), no aselo, ¡no aselo!

En fin, os espero en el próximo post. Voy a ver si termino de abrir una avellana que me ha dado esta petarda.

martes, 28 de agosto de 2007

Todos los hamsters se llaman Max

Esta es la excusa que utilizó mi dueña para bautizarme, Maximina, dijo la muy sinvergüenza, y así la llamaremos Max, porque, como es bien sabido, todos los hamsters se llaman Max. Total, a mí me da lo mismo, no la hago ni caso cuando me llama, Maxecita, MAXECITA, asco de bicho, todo el día durmiendo, se queja la impertinente cuando llega del trabajo. Y yo, claro, durmiendo, ¿qué va a hacer si no un roedor que se precie a las tres de la tarde? La ignoro todo lo que puedo, pero hay días que no me queda más remedio que levantarme y hacer alguna hamsterada para que deje de darme la trisca. Ven a saludar a mami, me dice, ¡lo que tengo que aguantar!, vaya pedrada que lleva. Eso sí, tengo que reconocer que me tiene bien cuidada, mi casa es muy grande y el papeo variado y abundante.

Lo peor de mi nombre es que al principio, cuando llegué a su casa, me llamaba MAXIMINO, la tía perra, creyendo que era un chico, vaya guasa cuando descubrió que era una niña... pero esta historia os la contaré otro día. Ahora os dejo, que tengo que acaldar mi nido para esta noche...