miércoles, 28 de mayo de 2008

TOY LLOCA PERDÍA

Chillo por las noches, sí, ¿qué pasa? Y si mi dueña se despierta aterrorizada, pues que se fastidie, hombre ya, que no es para menos. Ella cree que estoy senil (pues anda que tú, tía cerda...), pero no es por eso. Es que tengo el ritmo vital cambiado, amigos. Mis antepasados eran animales diurnos pero la convivencia con los seres humanos les hizo preferir la vida nocturna. ¿No lo creéis? Pues leed este artículo, los que sepáis inglés y, los que no, a estudiar a la World Pets University.

viernes, 28 de marzo de 2008

El pulpo, ese gran desconocido

Queridas mascotas (especialmente Talita y Arco):

Creo que nuestros perturbados amos están pensando en hacernos compartir sus (escasas) atenciones con otros animales, ejemplo de desarrollo evolutivo, como son los pulpos. Evolucionados sí, pero viscosos y poco interactivos también. Y si no lo creéis, tengo pruebas: ved en este enlace a qué se dedican últimamente en horas de oficina.

viernes, 21 de marzo de 2008

Salvemos a Otto

Queridas mascotas:
El mundo se ha vuelto loco. Mi dueña ahora me hace retratos que presenta a concursos fotográficos. Nuestros queridos Paco y Cuqui se ven obligados a un exilio forzoso debido a que su dueño ha abandonado esa oficina que llaman Treblinka. Lucas el collie barbudo se ha aficionado a los churros. La gatuca Tuca viaja más que el perro de Paris Hilton. La tortuga Tomasa, ante tanta vergüenza, no acaba con su letargo invernal. Los gatos Musi y Toñín, que barruntan un próximo traslado, no saben ya en qúé dar.
¿Qué está pasando en la comunidad mascotil? ¿Será el cambio climático? ¡No! ¡Es que siguen tratando de humanizarnos! Y si no, ¿qué tenemos que pensar de perversidades como esta? ¡Salvemos a Otto! Porque, cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar.
Siempre vuestra, Max.

(En recuerdo de la pava Mariana, que ha volado de este loco mundo hacia la pavosidad eterna)

jueves, 14 de febrero de 2008

¡Vuelvo a la carga!

Queridas mascotas (si es que todavía hay alguien al otro lado):

Tras un descanso impuesto por mis ritmos biológicos, que me obligan a semi-hibernar en los meses de invierno, regreso con más fuerza que nunca a la blogosfera, para protestar por el estado de abandono en que me tiene mi dueña. Sí, ya sé que antes me quejaba de que me agobiaba en exceso, ¡pero es que ahora no la veo el pelo! Y, oye, una se había acostumbrado ya a sus Maxecita, Maxecita, ¿qué hace mi ratonín? y parece que la estoy echando en falta.

En nombre de todas las mascotas que alguna vez se han sentido abandonadas por el exceso de trabajo de sus dueños, proclamo: ¡mascotas del mundo, uníos a favor de la jornada laboral de 35 horas! Pero de verdad, no de esas piratonas que luego se convierten en muchas más (San Hamster, si ya parezco Julio Anguita).

Cambiando totalmente de tema, os diré que hace exactamente un año que fui mamá, jeje, mis maxecitos ya tienen un año y se han convertido en roedores de provecho. Hay que ver cómo pasa el tiempo...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Del comer y del beber

Queridas mascotas:

Hoy quiero exponer un tema de gran importancia: el papeo que nos dan esas gentes que se dicen nuestros amos. En este caso, no tengo mucha queja de la cerda que me cuida. Me alimenta con toda clase de frutas y verduras (sobre todo lechuga y calabacín, que es lo que más me gusta, pero también pera, manzana, patata, tomate, plátano...), me da nueces y avellanas, pan, algo de queso y de vez en cuando alguna bola del pienso de nuestro amigo Lucas. También me da unas vitaminas, ella dice que son para mis huesos y mi pelo; no sé, a mí lo que me importa es que están buenísimas. Además, tengo agua fresca a diario. He de reconocer que en esto se esmera, la tía petarda, aunque bastante presume ella de tenerme bien cuidada, mi Maxecita lleva una dieta muy variada, dice cuando los titos preguntan por mi alimentación.

Lo que ya no me gusta tanto son los cereales para hamsters que me compra últimamente. No termina de entender que mi delicado paladar no se adapta a esas comidas de mala calidad que me atiza de un tiempo a esta parte. ¿Y cómo se lo demuestro yo? Atención todos, que esto convalida como un curso de la World Pets University: ¡¡cagándome en el comedero!! A ver si lo entiende de una vez: no es que yo sea poco higiénica, ¡es que ella en una TACAÑA de tomo y lomo! ¡Cómprame pienso en condiciones, que es lo que tienes que hacer!

viernes, 9 de noviembre de 2007

¡Esto es el acabóse!

¿¿Os podéis creer que esta cacho cerda que cree que es mi dueña ME HA LLEVADO A SU OFICINA?? Me despierta a las 10:30 de la mañana, pone mi jaula en una bolsa (para que no llenes el coche de mierda, Maxecita, dice), me saca a la calle con este frío y este viento, me mete en el coche de una tal tita Jaje (otra loca, seguro; creo que esta tiene mortificados varios periquitos y una tortuga), en compañía de los titos Goyo (quién será este) y Carmen (la dueña de nuestro amigo Arco), y tiene la osadía de colocarme en un rincón de su despacho, donde está también el tito Marce, que ha tenido la osadía de llamarme rata de mierda, pedazo de cabr... si te dijera yo lo que pienso!!!

Y otros muchos titos del demonio incordiándome, no me dejan dormir, gritan, hablan por teléfono, ¡¡ESTO ES UN INFIERNO, QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUÍ!

¿Qué puñetas estáis mirando?


miércoles, 10 de octubre de 2007

La obsesión por la limpieza

Queridos todos:

¿Alguna vez os habéis planteado el porqué de esta afición desmesurada de nuestros dueños por lavarnos, peinarnos, encoloniarnos y decirnos que olemos mal? No me cabe duda de que habréis sufrido ya este tipo de tormentos.

Nuestro amigo Corcho, el único podenco ibicenco que sabe hablar polaco, quiere compartir una historia con todas las mascotas bloggers. Parece ser que los descastados de sus amos, que también trabajan en el mismo sitio que los nuestros, se han marchado de vacaciones y, ante la imposibilidad de meter a Corcho en el avión (para gran alegría suya, desde luego) decidieron dejarlo una temporada con su madre y sus hermanitos. Liberado del yugo, según me cuenta, de la pareja que lo cuida, aprovechó para revolcarse a todo lo que daba y jugar con sus hermanitos.

A su regreso, lo encontraron, claro, sucio (según su criterio), y ¿qué pasó entonces? ¡¡Que lo metieron en la bañera!! Aquí tenéis una prueba del delito: Corcho envuelto en una toalla y la insensata de su dueña secándolo, sin comprender a qué venía la historia, puesto que a él le gustaba mucho el olor que había traído de las vacaciones. “¡Mucho peor huelen ellos y yo no me quejo!”, se lamenta el podenco.